También me molesta el ruido: vivo en un edificio en el centro de Mendoza. Frente a dicho edificio hay un hospital. Al lado del hospital pensaron muy conveniente (como es costumbre en estos lares) construir un negocio de audio y video, que prueba los últimos equipos Pioneer y las nuevas alarmas “F1200″ a todo volumen. Hablando de alarmas, a lo largo de toda la cuadra estacionan autos cuyos conductores, paranoicos por conformismo, creen totalmente necesario que sus coches tengan alarmas, pero no así fijarse cuando estas suenan (y, ¡por Dios!, ni hablemos de calibrarlas).
En lo que sería la planta baja de mi edificio funciona un pool que, a eso de las 18:00, se llena de adolescentes que se arremolinan sin ton ni son en un interminable (e inconsumado) ritual de apareamiento.
¿Ya mencioné que por la calle en la que vivo pasan los autos camino a los bares de la zona? ¿Y que el hospital está siendo “remodelado” desde hace más de un año? ¿Y que por esta calle bajan los hinchas luego de un partido de fútbol?
Así que tengo ambulancias, equipos de audio, alarmas, más alarmas, taladros, sierras y los gritos y cantos de los hinchas (que yo una vez confundí, ingenuo, con los de una protesta salarial). Si realmente me canso del ruido, ruido, ruido y quiero salir, tengo que atravesar un mar diluido de personas que se creen rebeldes y sólo están perdidas. Caras de chicos que no respetan pero que después pedirán respeto, de “pibas” burlonas que se creen intrépidas pero luego se someterán gustosas a sus maridos. Personas que hacen “lo que quieren” porque saben que hay excusa; personas cuyas opiniones coinciden a la perfección con la de octogenarios, y solo abren la boca para repetir, gorjeantes, la misma intolerancia, la misma homofobia y la misma falta de crítica.
¿Mis vecinos? Mis vecinos están más preocupados por el “orden interno”: que no haya papelitos de caramelos en los ascensores.
Además, no le podés pedir al hospital que no remodele, ni al negocio que se mude, ni a los chicos que se vayan, etc.
De aquí a que venga (o se aplique) una ley contra la contaminación sonora…
¿No les conté que ahora el policía que se encarga de que no haya autos mal estacionados tiene un MEGÁFONO? Parece que caminar hasta los autos era demasiado esfuerzo.
“La camioneta azul, ¡AVANCE!”
[A pedido de Estrella lo hice post]