24
Dic
08

Feliz Nochebuena

Cardíacos saludos a todos los presentes. Mi regreso fue lento, y no sé si definitivo: siempre hay más riesgo de irse que de volver, y el silencio tienta. Pero hoy aquí me tienen, y aquí estoy.

Quiero escribir sobre una reciente adquisición que varias alegrías y risas me ha traído. Muy distinto a todo lo que se pueda imaginar, es una adquisición gastronómica. Se trata de las pastillas “Miracle Berry Fruit Tablets”, hechas a base de la “baya milagrosa”, una fruta proveniente del oeste de África. ¿Qué tiene de milagrosa esta baya? El mínimo y fantástico hecho de que transforma el sabor de casi cualquier alimento (o, en verdad, de casi cualquier objeto) y lo hace dulce. No importa si se trata de un limón de espléndido verdor o del vinagre más intransigente: el sabor será dulce.

Sucede que dicha fruta contiene cierta proteína que se une a nuestras papilas gustativas por el lapso de media hora (dependiendo de la cantidad). Yo ya estaba enterado de esta pastilla gracias al maravilloso blog Mind Hacks, y hasta había considerado la posibilidad de importar las costosas semillas. Solitario obstáculo para mi propósito era la necesidad de construir un invernadero, cosa imposible en los confines de mi departamento.

Que se pusiera a la venta en forma de pastillas en Think Geek fue para mí un regalo empíreo, pero cuando mi hermana tuvo la oportunidad de traerlas de EE. UU. empecé a contemplar todo el asunto con la grave sospecha de que estaba frente a una conspiración cósmica. Consultados los oráculos y despejados mis temores, consumí las pastillas junto con algunos amigos. Imagínennos, en la más concurrida avenida de Mendoza, a las 24:00 hs de un viernes. Desplegados en el banquito de plaza: limones, pomelos, salsa de ají, Pringles™, Cheetos™ y mostaza a la miel.

Imagínennos nuevamente, pero tiempo después, bajo la seguridad de un techo (de mi techo). Comensales: seis. Menú: limones, naranjas, cerezas, frutillas, cebollas, condimentos varios. Y sí, ¿por qué no?, queso fundido, salsa picante, vinagre y hasta aloe vera.

Los resultados fueron sorprendentes y de ningún modo previsibles. Diré para empezar que el aloe vera es la cosa más horrenda que jamás haya ingresado a mis fauces, amarga con o sin pastilla. El vinagre, cercana zaga. El resto de las resultados fueron más satisfactorios: las frutas dieron frutos, y los condimentos cedieron guiños. Un éxito.


4 Respuestas a “Feliz Nochebuena”


  1. Diciembre 24, 2008 a las 6:07 pm

    Paso a dejar un saludo por estas fiestas, volveré más tarde para aleer tranquila este post tan intrigante.
    Saludos, besos y abrazos!!

  2. Diciembre 25, 2008 a las 3:34 pm

    Enterhase, gran abrazo y felicidades. Aunque pueda decirte todo esto por mésenyer, pasá que hay regalo para todos en VdP.

  3. Diciembre 26, 2008 a las 12:27 am

    Muy interesante pero…¿qué sentido tiene cambiar el sabor de una comida?
    A menos que sea diabético, no?

  4. Diciembre 26, 2008 a las 12:31 am

    Gracias a los tres por sus comentarios!

    Kay, la idea es descubrir otro sabor en la misma comida. Guarda cierta semejanza con la fotografía HDR: experimentar una misma realidad de maneras diferentes.

    http://www.flickr.com/search/?q=hdr&s=int


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