Archivos para Octubre 2007

19
Oct
07

Sueño

Ah! Ahora me acuerdo: estaba sacando fotos. Yo hablaba, no sé para quién (tal vez me veía como en una entrevista) y decía que cuando me pedían sacar fotos de empresas, creía que se tenía que buscar un ángulo especial, algo así. Resulta que el “ángulo especial” no era tan especial, si uno juzga por las fotos que se veían en el sueño. Básicamente unas fotos… ehh… gran angulares, creo. Sacadas desde cerca de la pared, siguiendo esa vertical. Desde la esquina del mundo. Bueno, y parecía que tenía que sacarle fotos a una especie de McDonalds. Creo que era McDonalds.

Majo: aja

Pero se veía como una pizzería. Y estaba donde está Perín, jaja. Te digo, muy buenas las fotos. Yo veía a través de un vidrio (hacia dentro del local, digamos, y más específicamente la cocina del mismo) a una chica tomando un descanso al lado de unas bandejas (creo). Se la veía medio agotada, beaten down, deprimida. Yo había dejado la cámara (que era una Minox 35 mm que en verdad tengo) encima del marco blanco de una ventana o vitrina, pero dentro del local, o dentro de algún lugar.

Majo: jajajajajajajjajaja. que bueno

Yo seguía mirando, buscando fotos

Majo: ser un artista en sueños…

Y encontraba otra posible foto de… un pibe, creo. Iba a buscar la cámara para sacar la foto, y notaba que había una chica afuera, sentada entre otras personas, que había fijado su atención en mí. Yo pensé “seguro que como estoy sacando fotos hacia adentro de esta chica piensa que soy un pervertido”

Majo: probablemente

Pero sacaba la foto. Al comienzo la chica (la que estaba tomando el descanso) me miraba, después no, miraba para otro lado, buenísima la foto te digo. Saqué una o dos, y en la primera casi no engancho el encuadre, pero lo logré hacer. Abrí el diafragma al máximo, y recuerdo que estaba preocupado por que el tiempo de exposición fuera demasiado largo y la foto saliera movida, porque el diafragma mínimo de esa cámara no es muy grande (f/4), y no había mucha luz. Bueno, nunca sabré. Esperemos que haya salido bien. Sacaba dos o tres fotos de la chica, y sacaba la foto del otro motivo (el pibe, que creo que se había transformado en una chica, pero no sé qué estaba haciendo).

Majo: jajajajjajaja

Me acuerdo que la primera foto estaba buena, porque la luz pasaba a través del vidrio y se posaba en la escena dejando partes en oscuridad, partes iluminadas.

Majo: re tecnico el sueño

Majo: trata de recrearla

Majo: en vigilia

Sí, sí, ahora puedo. No sé si para mañana lo podré recordar. La chica estaba a la izquierda. Más a su izquierda había como una columna de bandejas como las que había en mi vieja chocolatería.

Majo: dibujalo para recordarlo mañaña

Digamos, los huecos para las bandejas, grandes, de esas de panadería, y las bandejas. Creo que era así. Ella sentada, creo que con la cabeza apoyada en las manos, al menos cuando la ví por primera vez. Cuando busqué la cámara en el marco blanco de la ventana o vitrina alta donde estaba, la chica había cambiado de posición. No era muy linda, pero la foto seguía siendo buena. La columna de bandejas y algun otro objeto, tal vez una mesa, la flanqueaban. Arriba de ella (quedaba bastante espacio en la foto) habrá habid o un reloj, o tal vez el vacío. Y la luz, bien amarilla, bien así de… luz de siesta en una casa de barrio en los años 50 o 60, o luz de casa de campo durante el atardecer a través de las persianas.

Majo: no es muy comodo imaginarlo asi

Majo: leyendolo

Querés que lo dibuje?

Majo: no, anda a dormir, y mañana tratas de buscar una situacion similar

Listo, ya lo dibujé. Bueno después se transformaba en algo completamente distinto. Estaba en una habitación, y caminaba al lado de unas chicas vestidas como conchetas. Escena típica, colores típicos: remeras verdes con escote (y ellas sin él), saquitos blancos, aros de imitación de perlas. Una (o todas, pero solo me concentre en una) era amiga mía del colegio, Mariela se llama.

Majo: a ver

No me acuerdo cómo la saludaba, pero yo sabía que esa situación ya la había vivido. Y ella me empezaba a responder del mismo modo que me había respondido la vez anterior. Yo terminaba su frase, no sé si extrañado, no era un deja vu, era directamente una repetición textual de una situación anterior, que era a su vez una especie de juego en el que fingíamos ser dos desconocidos. Bueno, yo me expreso mejor cuando hablo. Acá no se entiende nada. Su contestación era grosera, ya que en realidad creía que yo era un pibe cualquiera que le decía algo por la calle. Al comenzar a decir su frase grosera yo me extrañé, en la mitad de ella reconocí la respuesta anterior (pero no porque antes hubiera estado equivocado, sino porque la frase comenzó con un, ehh… clima y terminó con otro). Bueno, resultó que ella no me reconocía. No sólo no me reconocía, sino que efectivamente nunca nos habíamos visto, aun cuando ella siguiera siendo Mariela y yo la siguiera reconociendo. Comprenderás pues mi desazón. Bueno, cuando le dije algo, no se qué, para que me reconociera, pareció reconocerme, pero dijo otro nombre. Ahí las otras chicas, ahora veo que no eran otras excompañeras de la vida real, se interesaron, porque parecían creer que yo era una excompañera que había cambiado de sexo.

Majo: pato

Majo: perdoname

Todo esto pasaba en inglés!

Majo: me voy a dormir, me contas mañana

Pato: Nooo! Perderé mi sueño!

06
Oct
07

Encuentran escritos de Hitler condenando el nazismo

En un sorprendente descubrimiento realizado en Weimar fueron encontradas decenas de misivas de Hitler en las cuales no solo cuestiona, sino que ataca ferozmente la ideología que lo tuvo como exponente máximo. Dirigidas a Ernst Gottfried, un farmacéutico y amigo de la juventud de Hitler, se cree que estas cartas podrán cambiar de manera decisiva el análisis que preponderaba hasta estos días acerca de la personalidad y psicología de una de las figuras políticas más importantes del siglo XX.

“Todos estos llamados ‘nazis’ me rodean como una hambrienta nube acecha al último rayo de sol en una tormenta. Creen que me comprenden, y que yo les comprendo a ellos. Pero la trayectoria de mi pensamiento se les ha escapado a todos. Precisamente ayer, al recibir tu carta*, pensaba yo sobre cómo las injusticias cometidas contra los [judíos] podrían llevar a un desequilibrio político a nivel mundial. Sin embargo, todos aquí me presionan para que continúe yendo a las reuniones del partido.”

*Se refiere a una carta enviada por Gottfried una semana antes, hoy perdida.

El compendio epistolario fue encontrado por uno de los nietos políticos de Gottfried, mientras revisaba el ático de sus abuelos. Karl Wilkendorf, de 51 años, estaba buscando entre las polvorientas cajas cuando encontró un paquete “que llamó mi atención de inmediato”.

“Era como si me hubieran estado esperando. Todas tenían el nombre y la dirección de Hitler, y estaban en perfecto estado. Yo nunca supe de las relaciones de mi abuelo con él. Hasta hoy creía que era un simple anciano aficionado a las cámaras fotográficas.”

Hitler también hace mención en las cartas de los ideales sobre los cuales debería fundarse la “nueva Alemania”.

“Una nueva Alemania es sólo posible si se logra la generalización en las ciudades y el campo, del trabajo, el desarrollo industrial y el crecimiento económico, conjugado con un respeto infinito por las creencias y opiniones de los otros.”

Facsimil
Facsímil de una de las cartas. El plano que se ve es el diseño de las famosas cámaras de gas, cuyo uso original, según se desprende de las cartas, era la matanza de “aquellos que desprecian a los hombres sólo por ser diferentes.”

“Tal vez vaya demasiado lejos en esto, pero no creo que las razas existan. No puede existir jamás un alemán tipo, un beduino tipo o un hindú tipo. Solo existen alemanes, beduinos, hindúes. Tu me debes comprender mejor que nadie en esto. Aún así, [en] las cenas, los discursos y las conferencias nunca puedo expresarme como quisiera”.

Las cartas, hoy trasladadas al Deutsches Historisches Institut en Londres, serán analizadas por los expertos más conspicuos para determinar, además de las implicancias de las mismas en cuanto a la persona de Hitler, cuál es el correlato que guardan con las acciones que sabemos fueron emprendidas por el dictador al momento de enviar las mismas.