El III Congreso Panamericano de Lingüística, organizado por la Universidad Autónoma de Yucatán, finalizó el viernes pasado recogiendo decenas de documentos para el provecho de los investigadores de las ciencias del lenguaje.
“No sólo pudimos discutir temas que han sido centrales – históricamente- para el estudio de la lingüística y compartir experiencias con profesionales que plantean acercamientos distintos a la materia. También pudimos explayarnos sobre temas actuales y fuera del estricto ámbito lingüístico, tales como la desnutrición o el ALCA, motivo de preocupación éste último para los dignatarios de América.”
El Congreso se desarrolló durante tres días en la ciudad de Yucatán, bajo el auspicio de la Secretaría de Educación Pública de México y diversas Universidades nacionales, y contó con la asistencia de más de 150 profesores e investigadores de Lingüística, quienes en un documento titulado “Implicancias psicosociales del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en tanto conjunto sígnico” ponen de manifiesto su preocupación por la presencia de palabras cuyo “posible parentesco etimológico con el ALCA revelan una cara oculta a esta propuesta de integración económica”.
“La lista de palabras cuya raíz es compartida con el ALCA y sus respectivos significados que afectan al imaginario popular de manera negativa, que se presenta como anexo del estudio, supera las cien, y eso es algo que simplemente no se puede permitir en un continente que busca, ya sea la eliminación de tarifas arancelarias para fomentar el crecimiento económico, ya sea la eliminación de las desigualdades sociales,” explica Julio Arce, presidente del Congreso Lingüístico. “Todo eso sin contar las palabras en otros idiomas, que hace que estemos en el orden de los miles,” agregó.
Entre las palabras incluidas se cuentan ‘alcabala’, que significa tributo sobre las ventas, que contradiría de llano la eliminación de impuestos pretendida; alcaldada, la acción abusiva de una autoridad; alcancía, símbolo de la acumulación de riquezas; y alcantarilla, símbolo de la subterraneidad y de lo oscuro.
“¿Cómo es posible que nuestros representantes estén a favor de algo que conlleve estas características?” se lamentó la investigadora Sofía Pelayo, catedrática de la Universidad Simón Bolívar, de Venezuela. “No podemos tolerar un fenómeno tan devastador para el continente.”
Sin embargo, el profesor Fabián Tejada de la Universidad de Buenos Aires admite que “no se trata sólo de cambiarle el nombre. El asesinato podría llamarse de otro modo, y seguiría siendo asesinato. Este estudio muestra que desde el vamos el ALCA nos perjudicaría, no solo por las palabras que lo acompañarían en un diccionario, sino porque carece de la eufonía que necesita para que cualquier habitante americano lo admita como proyecto económico viable.”
Sin embargo, en la opinión de los investigadores, otros estudios podrían arrojar luz sobre propuestas más beneficiosas para América y para la conciencia de aquellos involucrados en el estudio de las lenguas.
“La reciente propuesta venezolana del ALBA nos cayó por completo de sorpresa,” continua Arce. “Tendremos que trabajar sin demora para analizar exhaustivamente esta alternativa, que sin duda se discutirá en el 5° Congreso de Comunicación Social y Semiótica, en Brasil” adelantó. “Pero en base a mis experiencias como profesional de la Lingüística, podría asegurar una devolución mucho más positiva por parte de los asistentes”.