De ser mendocino, el lector debe estar(se) preguntando(se) “¿Qué onda con este frío? ¿A qué se debe? ¿Cuándo se irá?”
La respuesta es simple, y viene de la mano de mi meteorólogo amigo Cristian López: se debe al ingreso de una masa de aire polar proveniente del Pacífico, que provoca un fuerte descenso de la temperatura, precipitaciones y una humedad atraída por los vientos alisios. La inmigración de los alisios no es cosa poco corriente: se estima que desde el 40.000 a.C. estos vientos hermanos cruzan nuestras fronteras regularmente, en busca de bajas presiones y un cambio favorable.
“Llegamos ayer con mi señora y los chicos, y realmente no nos hemos decepcionado. Venimos todos los años, sobre todo en verano, pero este otoño coincidió un franco mío con el fin de semana largo y un centro de alta presión subtropical, y no quisimos desaprovechar”, explica Daniel. “Lo mejor de su provincia es el trato que uno recibe de la gente. Claro, no están acostumbrados a ver nieve, y uno les trae y bueno, la gente se alegra. Con eso me conformo. Pero claro, no pueden pedir que dure mucho, porque otros vientos también quieren venir, y no se les puede negar el derecho, ¿o sí?”, dice y sonríe, cómplice.


